sábado, 14 de septiembre de 2013

Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? parte de una presunción fácilmente generalizable y comprobable: tal vez, se pregunta su autor, Internet está ejerciendo una influencia mucho mayor sobre nosotros de lo que en un comienzo se había podido prever. No sólo porque pasamos la mayor parte del día mirando un monitor, no sólo porque muchos de nuestros hábitos y rutinas se transformaron, sino porque el modo de funcionar de nuestros propios cerebros parece haber cambiado —o al menos estar en eso. La aparición de Internet en la vida de una tercera parte de los seres humanos se hace notar en nuestra capacidad de concentrarnos, dado que la facilidad de la Red para distraernos es enorme. Carr se plantea si la multitarea de Internet (leo un email, mensaje de Twitter, Facebook y busco en Google...) no estará imposibilitando que podamos reflexionar de una manera lineal y profunda. Pero es que también puede estar en juego la libertad del individuo: tal vez nos estemos convirtiendo en una sociedad más desinformada aunque con la mayor capacidad de información accesible en la historia de la humanidad. ¿Merece la pena, pues, el salto digital? En cualquier caso es un proceso irreversible socialmente y del que solo el individuo concreto puede escapar siendo consciente del enorme poder del Internet. McLuhan parece tener más razón que nunca: el medio, y nada más que eso. Internet nos permite acceder instantáneamente a una biblioteca de información sin precedentes. Pero al mismo tiempo, lo que Internet hace es disminuir el primer tipo de conocimiento al que aludía Johnson: ya casi estamos incapacitados para conocer en profundidad cualquier cosa, construir con nuestra mente la serie de conexiones propias de una inteligencia singular. Nos ha hecho superficiales.

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